Los ciudadanos que deseen denunciar las grabaciones ilegales de las cámaras de vigilancia deben dirigirse a Agencia de Protección de Datos
Numerosos
ingenios electrónicos vulneran el derecho a la intimidad de las personas
20/02/07 MÁLAGA. La
situación irregular de las cámaras de videovigilancia de la estación de
trenes de Málaga de la que informaba EL
OBSERVADOR en uno de sus anteriores
envíos no es, ni mucho menos, un caso aislado. Muy al contrario, la
ausencia de carteles que avisen de las grabaciones que se realizan a los
ciudadanos es generalizada al tiempo que se multiplica la instalación de
cámaras de videovigilancia en Málaga y en otras ciudades españolas. Más
aún, Antoni Farriols, presidente de la Comisión
de Libertades e Informática (CLI), una asociación que vela desde 1990 por
la defensa y protección de los datos de las personas, afirma que
“estamos
seguros de que en muchos casos la instalación de cámaras con sistemas de
grabación no se informa siquiera a la propia la
Agencia General de Protección de Datos (AGPD)”.
UN
dato:
el recorrido cotidiano de un londinense es registrado por hasta 300
monitores de videovigilancia al día, según un estudio publicado el año
pasado. Otro: en el aeropuerto de Barajas hay 4.500 cámaras, según informa
El País. Sin embargo, mientras
se multiplican los puntos de grabación en las ciudades españolas ocurre
que gran parte de los centenares de cámaras que funcionan actualmente en
gasolineras, establecimientos comerciales, estaciones de transporte,
hoteles, carreteras, empresas… lo hacen de manera irregular al no avisar a
los ciudadanos de su presencia con ninguna clase de cartel indicativo, o
incluso porque no han informado de las grabaciones que realizan y los
ficheros que manejan a la Agencia General de Protección de Datos (AGPD),
según explican a EL
OBSERVADOR desde este organismo público y desde la Comisión
de Libertades e Informática (CLI). Las infracciones por vulnerar el
derecho a la intimidad de las personas están sancionadas con multas que
van desde los 600 euros – ausencia de cartel informativo – hasta los
300.000 euros – utilización por terceros de las imágenes –. Aquellas
personas que crean vulnerados sus derechos por las grabaciones de cámaras
de vigilancia o similares pueden denunciar estos hechos en la Agencia
General de Protección de Datos o a través de los servicios jurídicos de la
CLI.
UNA instrucción
de la AGPD publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 12
diciembre exige que “los responsables
– de sistemas de videovigilancia – deberán cumplir con el deber de
información con distintivos informativos ubicados en lugares
suficientemente visibles, tanto en espacios abiertos como
cerrados”.
La norma, que ya están en vigor,
generará en palabras del director de la Agencia José Luis Piñar, “un
aumento de las denuncias por esta situación, que en la actualidad no
superan las cinco o seis por año”.
TANTO
Piñar
como Farriols destacan que la grabación de la imagen debe ser tratada “como
un dato personal más”, por lo tanto, está sujeto a la Ley de Protección de
Datos. No obstante, la AGPD controla hasta 550 ficheros de esta clase pero
los sistemas de videovigilancia en activo son muchos más y prolifera la
instalación de monitores en espacios públicos y
privados.
AQUELLAS
personas que crean vulnerados sus derechos por las grabaciones de cámaras
de vigilancia o similares pueden denunciar estos hechos en la Agencia
General de Protección de Datos (www.agpd.es, y teléfono 90100099)
“indicando el lugar donde se produce la posible infracción y a ser posible
alguna clase de prueba o indicio, como una foto”, explica José Luis Piñar.
También pueden realizar este trámite a través de los servicios jurídicos
de la CLI dirigiéndose al correo
EN
este
sentido, desde la CLI, su presidente recuerda que la “justificación
y las funciones de los monitores de grabación no es tanto vigilar el comportamiento de los
ciudadanos sino proteger la seguridad en aquellos lugares donde haya una
demostración fehaciente que se ha producido delitos o actos de
vandalismo”.
EN Málaga,
una vez obtenido el permiso legal - después de tres años de ruegos al
Tribunal Superior de Justicia de Andalucía - el ayuntamiento ya ha soltado
269.449 euros necesarios para instalar 17 cámaras que graben a sus
ciudadanos cuando paseen por las calles del centro. En tanto, el alcalde
De la Torre le ha pedido a la Junta que pague la mitad de los 615.000
euros que costará poner otros 29 monitores más que convertirán a Málaga en
un gran plató videovigilado, a modo del Gran Hermano orwelliano. Estas cámaras, que
estarán supervisadas y controladas por los cuerpos y fuerzas de seguridad
del estado, no están sujetas por ley al deber de informar de su presencia,
(LO/497), “aunque cada vez se dan casos de cámaras controladas por la
policía que avisan de su presencia”.
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